Lo que le diría… Risto Mejide

5 12 2010

Risto Mejide

– Hola Risto. Adiós Risto.

– Gracias por atraer lectores a mi humilde blog.

– ¿Sabes cuando te crees que eres alguien y con el paso del tiempo te enteras que no has hecho nada? Porque yo no.

– El otro día pensé en tí, pero al tirar de la cadena ya se me pasó.

– No, a ver Risto, en serio, ¿tú eres publicista?

– Lo que más me gusta de ti es tu valentía. Seguro que sabes por donde voy. Cuando te escondes en las gafas, en la chupa de cuero, en la mesa y en una posición chulesca te dedicas a putear a unos chavalillos a los que doblas la edad. Ahí, expuestos para tí desde tu trinchera, para que los fusiles con cualquier chorrada que se te cague de la mente. Si alguien te hace tragar saliba siempre puedes beber, que además también sirve para taparte aún más.

– ¿Sabes eso de que en la vida todo empieza y todo acaba? Si, yo creo que si, que ya lo tienes bastante interiorizado porque nada más empezar ya estabas acabado.

– Tu tienes un don, eres especial. Podría estar diciendo cosas sobre ti horas y horas. No me voy a echar flores, es todo mérito tuyo.

– Has escrito un libro, tienes un blog, has compuesto un disco, tocas el piano, eres activista en televisión, has formado un grupo, eres publicista… Vas por buen camino, vas por buen camino, Carmen Alborch, Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre ya han conseguido ser Ministro de Cultura. Ya te queda menos.

– Así que has estado a punto de entrar en el Opus Dei. Haber empezado por ahí… eso lo explica todo.

– Tu libro no ha estado mal, no ha estado mal… pero podía estar algo mejor si las hojas estuviesen en blanco.

– He escuchado el disco de Labuat y no está mal, de verdad. Está muy mal.

– Lo que te voy a contar es verdad, no como tú. El otro día me acabé el Sonic de la Mega Drive y la musiquilla del final me hacía recordar a la canción de Labuat.

– Algo curioso, la semana pasada, estaba jugando al Mario Bros en casa de un amigo y cuando conseguí vida pensé que estaba sonando Labuat en la radio.

– Tu libro se me hizo corto, el próximo que tenga más hojas, por favor, que todavía me cojea la mesilla de noche.

– Sinceramente, con el corazón en la mano. Significas mucho para mí, Risto. Eres como ese pedo que va a salir del culo pero desgraciadamente sale mierda.

– Hola Mejide. Adiós Mejide.